martes

El Monstruo Los Está Comiendo

Km 3. El Junquito. Foto de Luis noguera. El Nacional



En un momento que no merece mucho destaque, de esos en que la memoria se disuelven después de un día muy pesado, salió una noticia que me perturbó por un momento: “Invasiones colapsaron los servicios en El Junquito”. Un artículo bien redactado con una ilustración que vale más que mil palabras me recordaban el nivel de decadencia y sobretodo de “pobreza mental” en la que la mayoría de los venezolanos están involucrados, esa pobreza mental que usan, que saborean, que la visten cual si fuera el mejor de las galas para demostrar hacia dónde quieres dirigirte… esto no es a causa de un gobierno específico, esto tiene años de suceder… solamente que ahora, es la gota que derramó el vaso.

La foto que coloqué en la parte superior de este texto es una zona que hace 10 años era declarada zona industrial, queda en el km 3 vía el junquito y esta zona es la causante principal de un tráfico torturador de más de 5 horas, calles en constante “mantenimiento” y en donde al mes se volvían a destrozar, protestas constantes de estudiantes universitarios que nunca conocieron la palabra “tranquilidad” o al menos “me gradué en paz”, personas que decidieron construir sus “ranchos” sobre gasoductos arriesgando la vida de aquel que tiene la osadía de vivir en el Junquito. Yo vivía en el km 13, sector cuya tranquilidad y paz y el buen estado de sus instalaciones era una constante, pero el monstruo de la decadencia y el peligro quería devorar como un ave de rapiña, el silencio, el aire puro eran ingredientes que producían ese sabor tan único de vivir allí, pero… nada dura en esta vida y esto no fue la excepción. Era un espectáculo lleno de detalles, pero para eso… prefería mil millones de veces quedarme viviendo en la universidad, estudiando, trabajando y buscando un futuro que sin darme cuenta se me iba a cambiar.

Desde esta “casa prestada” estoy viendo como el tiempo se vuelve tan insignificante con la velocidad de una degradación permanente, el ser humano tiene una capacidad increíble de producir las más grandes revelaciones (y con eso no me refiero a lo positivo), la gran capacidad de superarse a sí mismo en materia de involución y de la extinción del sentido común… ahí están y ahí seguirán, los fantasmas del declive poseyendo a los seres sin conciencia (y no los estoy juzgando simplemente es un hecho que nadie puede ocultar) que sólo buscan algo para poder sobrevivir, seres que viven al margen de lo que les ofrece el día a día, mientras tanto a los demás venezolanos… sigan desarrollando su imaginación, su ensoñación a algo diferente… pero eso sí… con los seguros puestos y los vidrios arriba.

Que Dios los proteja...

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