martes

Adiós Pequeño Nido





A veces te pones a pensar cómo puedes hacer para afrontar esos miedos que se te presentan ante un monstruo desconocido y lleno de sorpresas llamado cambio. Quizás las personas que ya llevan años en un ámbito laboral o haciendo algo específico dirán: es una tontería, pero para aquellos que acabamos de emprender las alas al verdadero mundo, al de las formas, al de lo palpable, el de las sonrisas que bien pueden ser auténticas o no... al de la naturaleza densa o elevada del ser humano... créanme no es cosa fácil y estoy segura de que si recuerdan ese momento de susto, esa carita de principiantes que tenían años atrás... me podrán entender el punto.

Siempre pensé que si los retos aparecen en tu vida es porque estás más que preparado para vencerlos... esa emoción única de enfrentarte a un libro en blanco donde puedes vaciar tu talento y presto a críticas y baches en el camino, es algo que siempre sucede.

Tengo muchas teorías y muy pocas respuestas... sólo pienso que, así como yo, existen seres con pocos números en su baúl de años y que a pesar de eso... viven con un apetito voraz de comerse el mundo, para llegar a ser, lo que siempre se quiso ser...

Mientras creo que puedo aplicar la primera teoría que me vino a mi mente: Sólo haz tu trabajo, sé bueno en él, ámalo, agradece por su existencia, apasiónate en cada milímetro que implica ese deber... después los años y las circunstancias te mostrarán el paisaje terminado...

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