domingo

Fiebre de Optimismo a 40 grados





Sin duda alguna, y por mucho que tratemos de endulzar las cosas y las situaciones a nuestro alrededor, vivir y convivir con el día a día del mundo puede resultar extenuante, inclusive deprimente. Seamos honestos, a más de uno de han dado ganas de gritar: "Paren el mundo que me quiero bajar", aislarse por completo o nadar en un mar de juicios y prejuicios ante los seres humanos.


Sin embargo, y más allá de las situaciones que se plasman en cada rincón de este planeta llamado hogar, hay que estar concientes de la existencia irrefutable de los contrarios. Diariamiente el ser humano vive entre frío o calor, rabia o paz, alegría o tristeza, y por lo tanto si las adversidades los problemas y la fealdad de un todo existe, pues existen sus otras caras: soluciones y belleza por ejemplo.


Mi punto no es llegar y recurrir a un mecanismo de defensa freudiano de supresión de recuerdos o de engañar a la psiquis para no caer en un caos interno, lo que quiero decir con todo esta cantidad de palabras, cuya frase posee en su seno 3 palabras que muy bien pueden garantizar la solución a semejantes dicotomías internas, o al menos hacer este mundo un mejor lugar para vivir: EXPANSIÓN DE CONCIENCIA.



La expansión de conciencia no es nada sobrenatural, ni mucho menos una frase de algún gurú indostano, es simplemente la apertura de nuestras mentes a soluciones alternativas o vertientes que muy bien podrían darle otro color a las cosas y un sabor distinto a este diario vivir. Nada puede ser tan terrible que no pueda transformarse en su contrario y nada puede ser tan grave como para no solucionarlo.


El curso de las situaciones está regido por un cambio inevitable, ya sea el tiempo o la misma intención de la persona que los cambia, finalmente el ser humano comprende de alguna manera u otra que está donde debe estar o al menos las cosas están en donde deben estar. Leyes de la causa y el efecto también aplicarían a los sucesos diarios: "lo que siembra, cosecharás".



Es por eso que a partir de hoy he decidido recurrir al contrario positivo, a vivir esto como un libreto constante de creaciones y de proyecciones de mi mundo interno. Una vez escuché a un profesor muy especial decir: "El éxito no radica en cuánto ganas por lo que haces, sino en lo que amas cuando lo haces". Sin duda alguna es una verdad tan grande como el cielo.



Disfrutar, entender el por qué de las cosas, ser nuestros propios maestros y observarnos de manera precisa y objetiva, sin duda alguna harán de nuestro mundo interno y externos, los paraísos que siempre hemos querido obtener.



Un muy feliz lunes para todos



Aymara Sánchez

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